jueves, 19 de mayo de 2011

La Economía del lado Oscuro. ¿Quiénes son los mercados financieros?

Utilizar el orden para enfrentarse al desorden, utilizar la calma para enfrentarse a los que se agitan, esto es dominar el corazón.

A lo largo de esta crisis el término más recurrentes ha sido el de los mercados. Todos nos hemos referido a ellos, unas veces para justificar decisiones que era “imprescindible” tomar, otras para acusarlos de actuar en contra de los intereses de la sociedad y los estados… y siempre para hacer referencia a un “colectivo” que imponía la senda por la que debían encauzarse las economías de los países para iniciar la recuperación. Pero ¿quiénes están detrás del vocablo mercados? ¿Qué intereses les mueven?
Comencemos por lo primero, ya que si identificamos cuál es el objetivo nos será más fácil saber quiénes son. Lo que guía el comportamiento de los mercados es la lógica capitalista en su estado más puro: MAXIMIZAR EL BENEFICIO, independientemente de los efectos colaterales que tenga. Nos pueden decir lo que quieran, lo pueden revestir de nombres rimbombantes como economía social de mercado o llamarlo como mejor prefieran, pero el capitalismo se basa en obtener la máxima rentabilidad de las inversiones. Y si ello supone condenar a la miseria a naciones enteras no importa –llevamos haciéndolo siglos en África-; si hay que dejar a cinco, cincuenta o cien millones de personas en el paro; si países como Grecia, Portugal o España tienen que retrotraerse veinte años en su nivel de bienestar, eso no es problema de los mercados. Su misión es que el dinero de los inversores logre el máximo rendimiento posible.
Visto desde esta perspectiva podríamos pensar que los mercados están integrados por personas sin corazón. Por ricos que cada vez quieren hacerse más ricos, al estilo de personajes como George Soros (especulador financiero de origen húngaro y nacionalidad estadounidense), presidente del "Soros Fund Management LLC", que se hizo famoso por ser la persona que "quebró el Banco de Inglaterra" el Miércoles Negro (16 de septiembre de 1992). Cuenta una fortuna neta valorada en nueve mil millones de dólares americanos y fue calificado por la revista Forbes como la 97ª persona más rica en el mundo.
También podríamos hablar de los Fondos Soberanos o incluso de los Fondos Tigre y resto de inversiones especulativas. Incluso siguiendo esa tendencia que está recorriendo últimamente Occidente, podríamos volver a hablar de conspiraciones extrañas: Kevin D. Freeman, analista financiero, proporciona una argumentación curiosa en la línea conspiratoria o de la economía del lado oscuro de la fuerza. "La economía es el nuevo campo de batalla. Cada año gastamos miles de millones de dólares en sistemas de armas. Pero una cantidad relativamente baja enfocada contra nuestros mercados financieros, mediante el uso de derivados apalancados o ciberesfuerzos, podría resultar en billones de dólares de pérdidas. Y los perpetradores pueden quedar sin descubrir". Aunque Paul Bracken, Profesor de la Universidad de Yale, explica que no hay "ninguna evidencia convincente de que fuerzas externas operaran en secreto para ocasionar la crisis de 2008".
Y en parte tendríamos razón. Solo en parte. Supongan ahora que entran ustedes en su entidad financiera favorita –esa que les regala un juego de sartenes cuando invierte una cuantía sustancial de dinero- y deciden comprar acciones de esa misma entidad, invertir sus ahorros en un Fondo de Inversión o contratar un Fondo de Pensiones. ¿Cuál es su objetivo? Obtener la máxima rentabilidad del dinero que ustedes depositan en la entidad, por lo que ésta -que a su vez vive del rendimiento extra que le saca a su dinero- tratará de invertirlo en aquellos activos cuyo tipo de interés sea más elevado. Y si para ello tiene que presionar en los mercados para hacer subir el de la deuda soberana española, griega o portuguesa en la que tiene invertido, no lo dudará. Y ojo, no podemos acusarle de nada ni ilegal ni inmoral, simplemente sigue la lógica que tanto la entidad como usted comparten: el máximo beneficio.
Rizando el rizo la situación es tan extravagante como que parte de la Tesorería de la Seguridad Social española –esa que paga las pensiones- está invertida en Deuda de nuestro país, de forma que cuanto más elevado sea el tipo que tenga que pagar ésta mejor será la situación de esa tesorería y con más facilidad se podrán pagar las pensiones.
Introduzcamos ahora un breve comentario técnico. La relación entre riesgo y rentabilidad de los activos supone que cuanto más arriesgado sea éste más rentabilidad ha de exigírsele. Pero cuánto más alto es el tipo de interés que ha de pagar la Deuda de un país más posible es que se produzca una situación de insolvencia, por lo que se vuelve más riesgoso y debe pagar un mayor tipo. Es, pues, una pescadilla que se muerde la cola.
En definitiva, nosotros mismos, con nuestras inversiones, pasamos a integrar eso que se denomina los mercados, actuando en contra de nuestros intereses como miembros de la sociedad y poniendo en peligro nuestro trabajo y la solvencia de nuestro país. Esto es lo “bueno” del capitalismo por acciones: las responsabilidades son de todos y de ninguno, se diluyen. Ya no es como en aquellos viejos tiempos en que estaban por un lado los capitalistas explotadores y por otro el proletariado explotado. Ahora seguimos siendo explotados pero, parcial, muy parcialmente, por nosotros mismos. Porque, y aquí es donde está el punto débil de la argumentación capitalista, nuestras inversiones son una gota en el océano que sigue estando controlado por los mismos de siempre y sus testaferros políticos –una simple muestra ¿por qué los gobiernos se han apresurado a prestar dinero a los bancos y cajas de ahorro para sanear sus cuentas y no a las pymes, los autónomos o los particulares para hacer lo mismo?-.
Se está engañando a la población. Se están proponiendo políticas extremas de austeridad fiscal como garantía de inmunidad contra los ataques especulativos de los mercados. Nada ni nadie tiene garantizada esa inmunidad. En ninguna circunstancia y de ninguna manera. Aunque tuviéramos superávit fiscal nos podrían atacar. Incluso pueden ser objeto de ataque Francia o Alemania o la propia eurozona. Todo indica que ha llegado la hora de cambiar de modelo. El paraíso capitalista que nos prometió el pensamiento único no parece tal panacea. Seguramente se dio por muertos demasiado pronto términos como socialismo -real-, anarquismo, comunismo y, sobre todo, UTOPIA. La utopía de un mundo sin explotación de los unos por los otros. Porque como dice el manifiesto de Democracia Real Ya que suscribimos plenamente: “es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado”.

© José L. Calvo y José A. Martínez, 2011.

viernes, 13 de mayo de 2011

The Big Bang Theory. ¿Para cuándo la intervención?

Así pues si preguntaras: “¿se puede convertir el ejército en una serpiente shuai-jen?” Yo te respondería: “Se puede. La gente de Yueh y la gente de Wu se odian entre sí. Pero cuando se encuentran en el mismo barco, atravesando el río, se ayudan mutuamente, como la haría la mano derecha con la izquierda”.

Siguiendo la metodología de Bolonia, hoy tan en boga, resumimos los argumentos de este comentario: la situación española es tan grave y nuestros políticos tan incapaces que lo mejor que nos puede pasar es que nos intervengan política y/o económicamente. De hecho, es irrelevante quién gane las próximas elecciones generales porque la política, no sólo económica, la dictarán Merkel, Sarkozy y “los mercados” (quienes quiera que sean).
Quizás les parezca esta afirmación un poco exagerada o chocante. Pero ¿es o no verdad que tras unas llamadas telefónicas efectuadas por líderes extranjeros el Presidente dio un giro de 180º a su política fiscal y presupuestaria y pasó de ser el defensor de la política social al defensor del mercado? ¿Alguien duda de que esos mercados especulativos tienen más poder financiero que los propios Estados soberanos?
Nuestros políticos nos recuerdan a la serie The Big Bang Theory, donde sus protagonistas freakies hacen referencias a principios y teorías físicas, simplificadas al máximo para poder ser entendidas por la audiencia y dando lugar a situaciones disparatadas tanto por su propio carácter como por su intento de aplicar esas teorías al mundo cotidiano. Algo muy similar ocurre con nuestros freakies políticos, que no son conscientes del gravísimo problema al que se enfrenta nuestro país.
El problema no es Grecia, el problema es España y el futuro del euro. Daremos a continuación unas breves “pinceladas” de la gravedad de la situación española: casi 5 millones de parados, con lo que ello supone no solo de gasto para financiar su subsidio sino de reducción de ingresos, ya que no aportan nada a las arcas nacionales; un déficit público descontrolado debido a dos factores: un gobierno incapaz de gestionar eficientemente los recursos públicos, y unas Comunidades Autónomas y ayuntamientos, Diputaciones… que gastan por encima de sus posibilidades. Esto va a llevar a reducir aún más las inversiones productivas –las improductivas como el sueldo de los políticos se mantendrán- y a un nuevo recorte del salario de los funcionarios. Volveremos sobre este tema; de las reformas estructurales prometidas nunca más se supo, como la del mercado de trabajo; y un sistema financiero que se nos vendió como el mejor del mundo, que ahora tiene más agujeros que un queso gruyere y que, sobre todo, no cumple con su misión de “hacer circular el dinero”. Recientemente un alto cargo de un gran banco español manifestó que el problema, en España, era el exceso de crédito: !alma cándida!, es todo lo contrario, la restricción de crédito a empresas y particulares es la que está estrangulando nuestra economía. Y mientras esto no se solucione, no habrá nada que hacer.
Pero lo que hemos expuesto en el párrafo anterior no son más que los síntomas de una enfermedad mucho más grave: la economía española no funciona, carece de competitividad. Ello se debe a múltiples factores, como la inexistencia de una auténtica mentalidad innovadora, un mercado de trabajo dual e inflexible que no permite la contratación cuando se precisa o unos autónomos incapaces de aportar empleo y productividad ante la falta de financiación y las rigideces administrativas –como el hecho de tener que responder con todos sus bienes presentes y futuros ante una posible quiebra-. A esto se añade un gobierno ajeno a la realidad –no es factible que dirija la etapa más dura de la economía española el mismo que es capaz de ir a un programa de humor cuando hay 5 millones de desempleados; eso no tiene ninguna gracia- y una oposición que aplica el viejo lema revolucionario de “cuanto peor mejor”, esperando que el gobierno le caiga como “fruta madura”, sin aportar nada. La oposición debe arrimar el hombro, aportar ideas innovadoras, estrategias, soluciones...
Más elementos de la enfermedad española: la deuda pública, si bien no alta, está generando y puede generar un problema muy grave de futuro. En la actualidad está provocando un efecto crowding out, ya que el dinero que le hemos prestado al sistema financiero para su saneamiento lo está invirtiendo en Deuda, mucho más segura y rentable que los particulares; y lo provocará en el futuro, ya que parte de la caja de tesorería de la Seguridad Social se ha invertido en Deuda, por lo que en el hipotético caso de que hubiese una quita, la capacidad de pagar las pensiones se resentiría gravemente.
Y qué decir de las CCAA y ayuntamientos. Imagínense que son ustedes los padres de una familia numerosa, y deciden darle a cada uno de sus hijos una visa sin límite de gasto. Por mucho que usted intente ajustar los gastos generales esas visas le hundirán cualquier presupuesto sensato. Pues eso es lo que está pasando, y ¿quién les quita ahora la visa o les pone un límite de gasto?
Ante esta situación solo caben dos alternativas: o salirnos del euro –más bien que nos expulsen- o aceptar la política económica que nos diseñen para poder seguir siendo miembros de la Eurozona y “dar confianza a los mercados”. Y esto no es, ni más ni menos, que una intervención política y/o económica, independientemente de quien nos gobierne.
Desengáñense, por mucho que prometan el partido en el gobierno y la oposición, hay verdades evidentes que traerá esa política: el copago sanitario, la subida de las tasas universitarias o la “virtualización” de las CCAA, que tendrán competencias pero no recursos para financiarlas, son solo algunas de esas medidas de futuro. Es el resultado de ser gobernados por los freakies de la teoría del Big Bang. O como diría el general, es el castigo de ser como el escorpión en lugar de como la gente de Yueh y Wu.

© José L. Calvo y José A. Martínez,2011

jueves, 5 de mayo de 2011

Money changes everything (el dinero todo lo cambia)

Dominar la Fuerza es esperar a los que vienen de lejos, aguardar con toda comodidad a los que se han fatigado, y con el estómago saciado a los hambrientos.


El gobierno de España ha batido un triste récord: ha conseguido que el paro alcance a casi cinco millones de compatriotas. Y es que este gobierno ha tirado la toalla en la lucha contra el desempleo y se ha entregado “en brazos” de los mercados. Ha pasado de ser profundamente intervencionista a defender, con la fe del converso, la regla de oro de la Hacienda Clásica: el equilibrio presupuestario –eso sí, para el estado central, pero permitiendo que algunas Comunidades Autónomas que le pueden salvar de de las elecciones anticipadas se sigan endeudando-.
Pero no lo hace porque crea en ello, ya que de hecho ha sido incapaz de desarrollar decisiones coherentes de política económica. Su caída del caballo se ha producido después de las llamadas de Obama, Merkel, Sarkozy e incluso el presidente chino, que le han “puesto firmes” y le han obligado a enfrentarse a la cruda realidad de una economía que es incapaz de generar empleo y cuyo papel actual en el contexto europeo e internacional es generar problemas muy graves dado su tamaño. Repasemos brevemente algunas de esas incoherencias.
La reducción de las nóminas públicas –y su posible nueva bajada- junto con la congelación de las pensiones son, por ejemplo, medidas erróneas que restringen la demanda de consumo privado, capital para el crecimiento económico. Suponen, además, una reducción importante de la competitividad al desincentivar la productividad de tres millones de trabajadores –los funcionarios también son trabajadores a pesar de las estúpidas coletillas que se les atribuyen- sin más justificación que el ajuste presupuestario. Para que lo entiendan nuestros políticos: un crecimiento inferior al 2,5 % del PIB no es generador de empleo neto en España, y dicho crecimiento es imposible sin el impulso de la demanda privada.
El tijeretazo a la inversión productiva es otra medida errada. Hay múltiples formas de reducir el gasto, pero esta debería haber sido la última opción. Hay una mucho más sencilla: eliminar las duplicidades que suponen dieciocho administraciones públicas que se yuxtaponen. Digámoslo alto y claro de una vez: España no se puede pagar el despilfarro que suponen diecisiete comunidades autónomas –tan solo hay que repasar la historia y recordar el resultado para el imperio musulmán español de los reinos de taifas-.
Y la subida de ciertos impuestos (o la no bajada) es la peor de las opciones de política fiscal en un contexto de crisis internacional. Se debe gobernar para el país que te ha votado y para los ciudadanos que te han puesto en el sillón, no para unos mercados altamente especulativos.
A ver si le queda claro al gobierno, a la oposición y a los medios de comunicación: !no crean ustedes a las agencias de calificación de rating!. Se equivocan muy a menudo y están vendidas al mejor postor, como demuestra el magnífico film Inside job. No crean en las predicciones del FMI, ni del Banco Mundial, ni menos aún del BCE. No acepten la ayuda del FMI. Nunca será desinteresada. Huyan de los supuestos consejos de amigos circunstanciales como Alemania, Francia o Reino Unido, que tienen peores datos en Deuda Pública que España. Jean Claude Trichet ha cometido numerosos errores en política monetaria, él los hace y luego los pagamos todos los europeos. Ya en 2008 "metió la pata" en medio de la peor crisis desde 1929 y ahora lo quiere volver a hacer subiendo los tipos de interés cuando no sólo no se ha salido de la crisis global (nadie lo ha hecho) sino que se recrudecerá próximamente.
Y en Europa qué pasa, por qué hay unas posturas tan erráticas. Sí, es cierto que Alemania es culpable, en parte, por su renuencia a ayudar a otros países más necesitados de la zona euro y por su afición a señalar sospechosos habituales a los países periféricos. Pero es sólo el culpable aparente, el fácil.
El verdadero culpable es el gobierno de España que ha dejado que la crisis financiera contagie a la economía real, que ha dejado pasar la oportunidad que le brindaba la misma crisis de ser mejor, más productivo y competitivo, cambiando el modelo de crecimiento y derrochando unas excelentes cuentas públicas. Hemos pasado de tener superávit presupuestario a tener un déficit colosal; de un 8 a un 21 % de paro en tres años; de ser la octava potencia mundial a ir en el camión de la basura de los PIGS.
Los alemanes sí evitaron el contagio de la crisis financiera a la real, los alemanes sí han reducido el paro y han crecido, los alemanes sí exportan y tienen una industria competitiva .Los alemanes quieren a Pepe (ingeniero) en Alemania. España tiene más paro, más horas y menos sueldo que los alemanes, los resultados no pueden ser peores para los trabajadores españoles: la tasa de paro es el triple que la de Alemania, trabajamos 300 horas más que los belgas o los daneses y nuestros sueldos son más bajos que los de esos vecinos de similar cualificación. Y nuestras compañías exportan menos que las de otros países ricos.
Una de las lecciones de esta crisis es la de que debemos volver a recuperar determinados valores que teníamos perdidos: la ética, la igualdad social y la equidad en las decisiones públicas. Y huir del becerro de oro que está en el epicentro de la crisis. Porque como decía irónicamente la canción de Cindy Lauper "Y te preguntas en quién puedes confiar ..,te lo diré,..sólo en el dinero, en el dinero y en nada más, el dinero todo lo puede cambiar, pensamos que todo lo estamos haciendo bien, pero todo queda en el pasado, porque el dinero todo lo puede cambiar". Y eso no debería ser verdad.

© José A. Martínez y José L. Calvo, 2011.

lunes, 21 de febrero de 2011

2011: la segunda transición

Solo cuando conoces cada detalle de la disposición de un terreno puedes maniobrar y guerrear

A mediados de 2004 un joven, exultante e inexperto presidente del gobierno español lanzaba una frase que, debemos dejarlo dicho por anticipado, nos aterró y nos dio idea de los posibles despropósitos a los que estábamos abocados: “Yo voy a hacer la segunda transición en España”. Como si la primera no hubiese sido difícil y no hubiese necesitado el consenso y buen hacer de los españoles y de un grupo excepcional de políticos, José Luis Rodríguez Zapatero se proponía enmendar la plana y acometer él solo un cambio de modelo de la sociedad y la economía españolas. Menos mal que aquella declaración quedó en meras palabras.
Y sin embargo, siete años después España necesita una nueva transición que la sitúe en la senda de la Economía del Conocimiento y la Experiencia, y que nos permita retornar a tasas de crecimiento que generen empleo y bienestar social. Es la gran oportunidad del presidente y su gobierno de pasar en positivo a la Historia. Pero para ello hacen falta dos elementos fundamentales: reconocer el escenario en el que vivimos y, parafraseando al propio presidente, “reformas, reformas y reformas”. He aquí un breve resumen de algunas realidades que deben ser tenidas en cuenta y que condicionan el sentido de las reformas.
Se ha producido una Revolución Digital tan importante como fue la Revolución Industrial. Y lo ha transformado todo: el trabajo, las relaciones sociales, incluso la forma de concebir el mundo. El teletrabajo es una realidad que irá expandiéndose; las Redes Sociales hicieron presidente a Obama y estamos seguros que van a ser decisivas en las próximas elecciones españolas; los jóvenes piensan diferente y viven en un entorno distinto a los que superamos los cuarenta años. Y si embargo, en España tenemos dirigentes analógicos en este mundo digital, como pone de manifiesto la Ley Sinde.
En Occidente vivimos en una economía de sobreproducción, donde lo importante no son los productos en sí sino las sensaciones que nos generan. Es la Economía de la Experiencia, donde no se compra un coche para ir de Barcelona a Cuenca ni un teléfono para llamar: se adquiere por lo que dice de nosotros y cómo nos hace sentir. Por ello cobran cada vez más valor las experiencias vitales y las marcas, incluidas las de país: Alemania es la perfección técnica –BMW, Audi…- ; Francia el lujo –Louis Vuitton, Chanel…- ; España podría vender el placer de vivir –sol, cultura, ocio, arte…-.
La Economía del Conocimiento ha revolucionado el mercado de trabajo. De las 3.291.263 empresas que había en España en 2010 tan solo 1704 superaban los 500 trabajadores (el 0,05%), y solo 101 tenían más de 5000. Seguir con la concepción obrerista de lucha de clases entre empresarios explotadores y trabajadores explotados en este mercado de trabajo es, simplemente, demagógico. Como ya hemos dicho, el teletrabajo pero, sobre todo, el autoempleo, son el futuro en un mundo donde la localización geográfica de los trabajadores ya no es una limitación, y el conocimiento la base en la que asentar el crecimiento económico. El principal problema de España es su mercado de trabajo: ineficiente, trasnochado e inflexible. España debe conseguir crecer por encima del 2 % y lo debe hacer con imaginación. Como lo hacen la India, China, Brasil y los emergentes. El gobierno no debe entorpecer.
Es precisa, también, una redefinición de la Economía del Bienestar, ajustada a la realidad actual. Esto pasa por eliminar viejos clichés: las pensiones han de ajustarse a la nueva esperanza de vida pero también a la riqueza de los individuos; el gasto público debe racionalizarse y estar sometido a un control muy estricto, muy especialmente en las Comunidades Autónomas, que han sido un pozo sin fondo de prebendas y compras de voto; la Sanidad debe ajustar sus servicios a las necesidades reales, introduciendo el copago para que los individuos asuman que es un derecho del que no se debe abusar; la Educación debe ser gratuita en sus tramos inferiores, pero en ningún caso la universitaria. Hace ya mucho tiempo que Julian Le Grand de la la London School of Economics demostró que la educación universitaria gratuita es regresiva, financiando con impuestos de los que están trabajando a los estudiantes profesionales.
Por último, es necesaria una política energética realista. España es un país muy dependiente energéticamente de unos recursos no renovables cuyo precio irá creciendo de forma exponencial en los próximos años. Si a esto sumamos la globalización económica y los cambios políticos que se están produciendo y se van a producir en los países árabes, donde la libertad les dará el control de democrático de sus recursos naturales, estamos sentados en un barril de pólvora y fumando. Por ello debemos olvidarnos del discurso hippy y afrontar nuestras restricciones. El desarrollo de las energías renovables, y muy especialmente de la energía solar -la más democrática-, el fomento de su utilización –con, por ejemplo, la financiación parcial de la instalación de paneles solares en las viviendas en lugar de transferir los recursos directamente a las grandes empresas energéticas como se hace ahora- o la vuelta atrás del gobierno en materia de energía nuclear, son pasos en la dirección correcta.
La segunda transición es imprescindible. Es el momento de convertirnos en europeos de plenos derechos y deberes.

© José L. Calvo y José A. Martínez, 2011

martes, 15 de febrero de 2011

Un futuro para España en la Economía de la Experiencia

Del mismo modo que el agua establece su movimiento de acuerdo con la tierra. El ejército establece la victoria de acuerdo con el enemigo. El ejército no tiene un shih establecido ni forma duradera. Ser capaz de transformarse con el enemigo es lo que quiere decir “etéreo”

A finales del siglo pasado apareció en economía un concepto novedoso: la Economía de la Experiencia. Sin entrar a discutir en profundidad su contenido y su enfrentamiento con lo que podríamos denominar la economía más ortodoxa –ya que liga nuestra “ciencia” con otras de contenido social como la psicología, la sociología, la antropología…- podemos resumir su planteamiento en el objetivo de ir más allá de la provisión de bienes y servicios y la necesidad de crear experiencias en los consumidores. Es decir, ya no sirve con fabricar un coche con un motor potente, una carrocería resistente a los golpes y amplísimas medidas de seguridad; la misión del coche es crear la experiencia de conducción, muy bien resumida en un anuncio de todos conocido: ¿te gusta conducir? Así, los consumidores pasan de ser clientes a ser cogestores de la marca y el producto, a ser sus mejores valedores en los mercados. Nuevamente un ejemplo para resumir esta visión: born to be Harley.
España está en la actualidad en una encrucijada. Con cuatro millones largos de parados y, sobre todo, con el sector que fue el motor de nuestra economía y el generador de empleo –la construcción- incapaz de recuperarse a corto y medio plazo, el problema para el gobierno es encontrar un nicho de mercado que le permita reducir significativamente ese desempleo y, al mismo tiempo, competir en los mercados internacionales.
La opción no es fácil. Podríamos apostar por un modelo de tecnología e innovación, pero esto al menos tiene dos problemas: sería precisa una fortísima inversión en I+D, tanto pública como privada, algo que actualmente no está a nuestro alcance; y es un modelo de crecimiento a medio y largo plazo –no menos de 10 años para ver sus resultados- , por lo que no sirve para afrontar el problema más acuciante de nuestra economía: el paro. A ello hay que sumar la posición de desventaja de la que partimos, ya que entraríamos en una competencia desigual con países que llevan años en esta senda como Alemania, Francia, Estados Unidos…
Sin abandonar esa posibilidad de política económica, quizás la pregunta debería ser ¿dónde tiene ventaja competitiva España? Y aunque suene a tópico, nuestra ventaja radica en la situación geográfica, el clima, nuestro acerbo cultural y la existencia de unas infraestructuras de servicios muy desarrolladas. El turismo, en todas sus vertientes, y los servicios a la tercera edad pueden ser la base de nuestro futuro crecimiento económico.
Analicemos breve pero detalladamente estos elementos sin dejarnos llevar por ideas preconcebidas. El turismo de sol y playa ha sido y debe seguir siendo uno de los pilares en los que asentar la salida de la actual crisis y nuestro crecimiento económico. Tenemos el clima que el resto de Europa desea y debemos seguir empleándolo para generar empleo. Somos el lugar soñado por los europeos para disfrutar del ocio. Pero es preciso añadir a esta opción la del turismo cultural, porque es difícil recorrer más de cien kilómetros de nuestra geografía sin encontrar una iglesia, un castillo... un monumento que poder mostrar y del que disfrutar. Y es posible recorrer el país de una forma cómoda dadas las infraestructuras –autovías, trenes, aeropuertos…- que en las últimas décadas se ha ido construyendo.
Pero no nos engañemos, para aprovechar todas estas ventajas competitivas de nuestro país es necesaria una reconversión del concepto de servicios de turismo en España. Y es aquí donde la Economía de la Experiencia ha de jugar un papel fundamental: no se trata de ofrecer alojamiento, comida, monumentos… el objetivo es crear experiencias vitales en aquellos que nos visitan, hacerles que se enamoren del país, sus productos, sus gentes y sus servicios. De convertirnos en el lugar donde los sueños de los europeos se convierten en realidad.
Aunque evidentemente va a ser difícil, la aplicación de las innovaciones de la Economía de la Experiencia en España puede permitirnos encontrar un nicho de mercado en el que nuestro ingenio y buen hacer nos conduzcan a la senda del crecimiento económico, la generación de empleo y la salida de la crisis actual. No queremos abandonar otras opciones: la mejora de la formación, el desarrollo de la educación, la inversión en tecnología, el crecimiento innovador de la industria y el que esta sea competitiva es un objetivo prioritario, pero de medio plazo. Debemos centrar nuestros esfuerzos en lo que mejor sabemos hacer: dar a conocer una forma de hedonismo al resto de Europa y, eso sí, a precios razonables ya que también aquí tenemos competencia. Porque como decía nuestro general: cuando conoces a los demás puedes atacarlos, cuando te conoces a ti mismo, te puedes proteger.

© José L. Calvo y José A. Martínez, 2011.

martes, 25 de enero de 2011

Vente p’Alemania, ingeniero Pepe

El ir a su favor o en su contra, de ello depende la victoria militar. La tierra puede ser alta o baja, ancha o estrecha, lejana o cercana, desnivelada y plana, propicia para la muerte o para la vida.
Ha pasado casi un mes desde el comienzo de año y teníamos parado el blog. Y no por falta de noticias, sino porque sobre las más relevantes ya habíamos escrito con anterioridad. Que el gobierno debía acometer reformas es algo que ya propusimos hace casi dos años; nuestra posición sobre ellas también la habíamos manifestado: incremento de la edad de jubilación y considerar no solo la renta sino el patrimonio para fijar la cuantía de la pensión; reforma del mercado de trabajo para evitar su carácter dual e incrementar la productividad y la competitividad; pérdida de poder de unos sindicatos pesebreros; cambio radical del funcionamiento de las cajas de ahorros, sin intervención ni divina –la iglesia- ni humana –los dirigentes de las comunidades autónomas-; reducción del despilfarro público especialmente en las Comunidades Autónomas; evolución hacia un estado federal definitivamente cerrado que delimite claramente la capacidad de ingreso y gasto tanto de la Administración Central como de las Comunidades...
Pero hete aquí que nos ha sacado del ostracismo nuestra Juana de Arco particular –ya saben, uno de nosotros la seguiría en la batalla hasta el final y el otro la quemaría en la hoguera-: la canciller alemana Angela Merkel y su propuesta de contratar licenciados e ingenieros españoles para la boyante economía germana.
Parece que ya oímos las voces airadas que se van a alzar ante este ofrecimiento. Algunos sectores sociales españoles –con toda probabilidad esa dead walking formación conocida como Izquierda Unida o los sindicatos con su mensaje obrerista dedicado a la galería- elevarán su voz para protestar por esta nueva forma de explotación de la Alemania capitalista hacia la clase trabajadora española; otros afirmarán que eso es fuga de cerebros y que no se debe consentir… Ante esto dos consideraciones.
La primera es que nosotros no hablaríamos de fuga sino de expulsión de cerebros. Una economía que no puede ofrecer un empleo digno a sus trabajadores más cualificados –con un salario acorde con su cualificación y cierta estabilidad-; una economía que ha basado su modelo de crecimiento en el ladrillo y la especulación, que desprecia la innovación, que durante las últimas décadas ha destruido el tejido industrial –esto no es solo política del actual gobierno, comenzó en los años ochenta del pasado siglo y tablitas Aznar no solo no hizo nada para cambiarlo sino que inventó el crecimiento especulativo basado en la vivienda- no está permitiendo que se fuguen, los está expulsando. Estamos ahora pagando aquellas épocas no tan lejanas donde cobraba más un peón de albañil que un investigador doctor del CSIC, cuándo estudiar o investigar era una pérdida de tiempo porque cualquier inculto podía hacerse rico con un terreno, cuatro ladrillos y una paleta –Gil y Gil, el Pocero…-. Vergüenza le tendría que dar a la clase política no ya la oferta sino que la generación más cualificada de la historia de España sea la que tenga que emigrar para encontrar un empleo.
En segundo lugar, hemos escuchado múltiples veces la acusación de falta de europeísmo de Alemania. Y, sin embargo, esto es una demostración fehaciente de todo lo contrario. Es el reconocimiento de la existencia de un mercado laboral único en Europa. Las empresas alemanas no van a hacer otra cosa que lo que llevan haciendo las catalanas, vascas o madrileñas desde hace tiempo: abastecerse de los trabajadores más cualificados del mercado laboral común. Lo mismo que sería ridículo pensar que hay fuga de cerebros de Teruel porque los licenciados o ingenieros turolenses se desplazan a trabajar a Barcelona, Madrid o Bilbao, esa misma visión se debe aplicar a Alemania, que forma parte de la Unión Europea.
Por ello, la primera de las reformas que debemos introducir en la mentalidad española es sacudirnos el paletismo. Los trabajadores españoles debemos ser conscientes de que nuestro mercado laboral ya no se circunscribe tan solo a España, sino que se ha ampliado a la Europa de los 27, como mínimo. Debemos ajustar nuestra cualificación a ese nuevo mercado laboral y ser conscientes de que la movilidad intraeuropea es ya el presente, sobre todo para nuestros jóvenes. Somos europeos, con todas las consecuencias.
Y como ya saben que nos gusta predicar con el ejemplo, ahí va nuestro ofrecimiento: profesores de mediana edad con conocimientos económicos y experiencia investigadora nacional e internacional se ofrecen para trabajar en universidad europea de prestigio; dominio hablado y escrito del español, inglés y francés.

© José L. Calvo y José A. Martínez

martes, 14 de diciembre de 2010

Los Ojos de Ángela 2ª parte: (a favor y en contra de Merkel )

Hay que dejar una salida a un ejército rodeado.

Chiste sobre la profesión: coja dos economistas y plantéeles un problema del pasado. Al rato le vendrán con tres soluciones, ninguna de ellas factible. Algo similar dijo de Keynes el Presidente Roosevelt.
La actual situación de crisis económica está dando origen a un debate económico que hacía mucho tiempo que no era tan rico. Resumiendo mucho, muchísimo, y simplificando aún más se puede decir que hay dos posturas: los que abogan por políticas expansivas para ver si “conseguimos ir tirando” hasta que la situación se despeje; y los que optan por realizar los ajustes ya, aunque estos sean muy duros. En los primeros podrían encuadrarse los PIGS de la Unión Europea –Portugal, Irlanda, Grecia y España- hasta que se han dado de frente con la realidad de los mercados; y los segundos están capitaneados por Ángela Merkel. Y como no podía ser de otra forma cuando se junta a dos economistas, las posturas en este blog están enfrentadas. Por ello hemos optado por exponer nuestros argumentos a favor y en contra de una postura, la de la canciller alemana.

A favor de Merkel. Es la máxima expresión de la lógica teutónica. Esquematizando:
* El que disfrutó de la fiesta que la pague. Hasta 2007 la UE vivió una situación de crecimiento sostenido que parecía la “fiesta de la alegría y el buen vivir”. Todos participamos de ella. Hicimos un fondo común y si bien no todos poníamos lo mismo, nadie se quejaba. El problema surge cuando en septiembre de ese año estalla la crisis inmobiliaria americana y se contagia al resto del mundo. Algunos decidieron que la fiesta se había acabado y había que volver a trabajar; otros, los PIGS, optaron por pedir prestado y seguir de juerga hasta que ya no pudieron pedir más. Y ahora vienen y quieren que sus deudas se paguen entre todos. No parece que tenga mucho sentido dice Merkel y yo lo comparto.
* Si al final tengo que pagar la juerga, por lo menos elijo la música. Si, como está sucediendo, Alemania y Francia tienen que poner el dinero para salvar de la bancarrota a los países europeos en dificultades, lo lógico es que la política económica de estos esté orientada por los pagadores. No sea que se les vuelva a ocurrir falsificar las cuentas, bajar impuestos u otro Plan E.
* No muerdas la mano que te da los beneficios. Esto va dirigido a los bancos e inversores/especuladores. Si los mercados presionan excesivamente a los países deudores es posible que acaben generando problemas de solvencia. Y Alemania no va a pagarlo todo. Si la situación llega a su límite y España entra en problemas de pago de su deuda la UE no lo podrá asumir y los inversores/especuladores deberán hacer quitas. Dicho en castellano: si ordeñáis demasiado a la vaca os podéis quedar sin leche y sin vaca.
* Os hemos salvado el c… asique no os paséis. Este mensaje también va para el sector financiero, y se suma al anterior. El sistema no ha quebrado porque los estados se han endeudado para sostenerle. Ahora se le solicita colaboración o al final será forzosa (porque la deuda que tienen no va a valer ni el papel en la que está escrita).
* Por último, y para no extenderme, hay también un cierto componente de venganza personal contra el presidente español. Nuestro genio de la diplomacia se atrevió a llamarla fracasada; imagino que en las reuniones de la UE se lo recordará al triunfador Zapatero.
Resumiendo, no creo que Merkel esté anteponiendo los intereses alemanes a los europeos. Simplemente lo que está intentando es introducir racionalidad en una Unión Europea que por haber carecido de disciplina fiscal se encuentra en la actualidad en una situación altamente complicada que afecta a todos, incluida Alemania.
¡Ah!, y apelar a estas alturas a la solidaridad europea es cuando menos atrevido, sobre todo si uno es el hijo pródigo y se ha gastado toda la herencia. Tuvo suerte el de la parábola de ser mediterráneo y no alemán, o mi hermano. Yo le habría puesto a trabajar para que volviera a ganarse su parte del legado.

En contra. La verdad de Ángela.
Al grano: lo que ocurre es que nuestra deuda (por cierto, financiada por los alemanes), ha producido un efecto multiplicador en el producto interior bruto alemán, en su renta por habitante y en el ahorro de sus familias y todo ello gracias a los PIIGS, grupo de países que les han permitido mantener su excedente comercial. Es cierto que los alemanes son grandes ahorradores y los periféricos, no tanto quizás, pero estos últimos han propiciado que Alemania sea un colosal exportador mundial. ¿Quién es el sospechoso habitual: el que prestó o el que recibió? La verdad de Ángela es que teme que sus bancos tengan problemas, porque fueron ellos los que adquirieron la deuda pública española y de otros periféricos y que si no se paga, le va a terminar afectando a ella. Ángela !esto es lo que tiene el feudalismo económico!
Y en esas estábamos cuando surge una voz inquietante: "Sería muy fácil relacionar las fechas en las que se agrava la volatilidad de los mercados con algunas declaraciones públicas realizadas en el ámbito europeo (por Ángela) porque nada ha cambiado en los fundamentales de nuestra economía ni en los de la de otros países vecinos", apuntó Elena Salgado en referencia indirecta a las manifestaciones de Merkel. Nosotros no queremos saber de rumores o de comentarios simples: no sabemos (ni nos importa) si alguien, en Alemania, filtra rumores sobre lo que piensan hacer, creando de esa forma incertidumbre en los mercados financieros, para finalmente tomar determinadas decisiones que "controlen" a los mercados nerviosos y a los especuladores. No queremos ni pensarlo. Pero lo que sí creemos es que Merkel debería contar a sus paisanos que el crecimiento económico (4%) de su país, en los últimos tiempos, se debe al modelo de ampliación que Alemania ha impuesto en la UE, desde el principio y que aquí hemos llamado feudalismo económico. Es verdad, que los nuevos en entrar en la UE nos hemos beneficiado, en cierta medida, de la Unión, pero siempre hemos pensado en un proyecto unido. En conclusión: más allá de los intereses de Ángela y de los de Alemania, lo importante, es el euro y la Unión Europea . Eso es lo que Ángela debe entender.

© José L. Calvo y José A. Martínez, 2010.